La Cuivuca (S.Roque de Riomiera)
g.e.niphargus (Burgos)

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La surgencia se localiza en S. Santa de este año, por indicación de un pastor de la zona en San Roque de Riomiera.

Por la boca sopla una fuerte corriente de aire. En verano hemos visto una nube en el exterior propiciada por el aire que expulsa la cueva.

Vemos varias zonas de concreciones, algunas de bella factura. Lo que es poco corriente en la Vega del Pas.

La exploración determinó tres zonas diferentes. Dos de ellas con cursos de agua intermitentes y de variable intensidad.

Se ha terminado la exploración y la topografía, alcanzando 800 metros de galerías y ascendiendo 61 m. de desnivel respecto a la entrada.

También se exploró en el exterior un pozo, por si pudiera comunicar con la cueva, con resultado negativo.

Hay filtraciones abundantes de agua e indicios de cercanía con el exterior.
(Estas fotos las hizo Mario, (G.E.N.)

A pesar de ser una cueva fácil de explorar, tiene muchas zonas donde es fácil resbalar.
Se han instalado algunas cuerdas que ayudan.

A unos 500 metros de la entrada, estaba este "eslizón".
Seguramente se coló por alguna grieta.

Localización:

La Cuivuca se sitúa en el término municipal de San Roque de Río Miera.
Se accede a ella bajando el puerto de Lunada y pasando el pueblo de La Concha por el primer camino asfaltado hacia la izquierda, este se distingue fácilmente por tener en su comienzo una señal de prohibido el paso de vehículos de mas de 10 toneladas. Seguimos el camino y pasamos una cabaña a la derecha y otras dos a nuestra izquierda y en la curva anterior a la tercera dejamos el coche y  seguimos una senda a la derecha muy poco marcada que nos leva a una vaguada que cruzamos, y continuamos hasta la siguiente, al final de la cual encontramos la boca de la cueva, debajo de tres grandes árboles. La aproximación desde el coche se hace en aproximadamente 20 minutos.

 Situación: Coordenadas UTM: X: 442102.9 ; Y: 4783779; Z: 760                          

Descripción:

La Cuivuca tiene un desarrollo total de 798 m. y un desnivel de + 61,7 m.

Se caracteriza por ser una cueva especialmente resbaladiza debido al agua y los depósitos de arcilla sobre la roca. Son abundantes las formaciones litogénicas, en especial en el último tramo de la cueva. El recorrido se realiza en sentido ascendente, siguiendo la dirección opuesta de la pequeña corriente de agua que se forma en la cueva y cuyo caudal varía en función de la época fluvial y de la zona en que se encuentre. En los lugares en los que el caudal es más abundante, se aprecia un color negro intenso en el suelo debido al depósito de bióxido de manganeso.

Por lo general el techo y el suelo siguen direcciones paralelas, siguiendo la inclinación de los estratos, bien apreciables en las paredes de algunas partes de la cueva. El buzamiento está en torno a los 22º. Los techos son de color claro y en las paredes se aprecia una exfoliación considerable de roca calcarenita, propia de la zona del Pas.

Llegamos hasta otra pequeña marmita que cruzamos por donde cubre menos. Poco después a mano derecha, hay una sala de pequeñas dimensiones donde son muy abundantes las formaciones litogénicas. A partir de este punto la configuración de la cueva empieza a cambiar, pasando de túnel a tubo, siendo el caudal del río prácticamente inexistente debido a filtraciones en zonas posteriores. Al final de este sector el techo baja y se pasa por una gatera amplia en la que el suelo está especialmente embarrado y llegamos al cruce de galerías, donde el techo es bastante alto en relación con el resto de la cueva.

La entrada a la cueva se realiza por una grieta vertical en la roca, topándonos inmediatamente con una pequeña marmita. Subimos una rampa y girando a la izquierda nos adentramos en una zona de bloques. Más adelante, encontramos otra marmita de profundidad considerable, cuyo paso se realiza por la pared izquierda, ayudándonos con un pasamanos instalado y llegamos a una rampa muy resbaladiza. Continuamos por la galería en forma de túnel siguiendo el caudal del río y aparece una cascada que surge del techo con abundante caudal. En esta zona aparecen algunas estalactitas y macarrones.

La galería que parte de frente es un laminador, llamado “la filtradora”, cuya entrada es un tubo en la pared, no demasiado alto y con numerosos macarrones. Su recorrido resulta engorroso  por la abundancia de agua. La otra galería parte hacia la derecha reduciendo considerablemente las dimensiones según salimos del cruce, obligando  a tener cuidado con los macarrones que encontramos en los pasos estrechos.

Pasada una zona con formaciones la galería se amplía, discurriendo el río por el lado izquierdo y por el lado derecho el suelo asciende en capas, observándose en la parte superior arenisca fina y seca y que marca los niveles a los que llega el agua en época de crecidas. Las paredes en esta zona son de arenisca en la parte superior, en la inferior roca escarpada.

En la exploración seguimos encontrando varias marmitas de pasos sencillos, en los que no conviene agarrarse a la roca con las manos porque se desprenden bloques grandes con facilidad. Pasamos a continuación a una galería en pendiente ascendente más ancha, en la que el suelo es muy liso y el agua se expande por el suelo, dando lugar a una superficie muy resbaladiza. La progresión es aconsejable realizarla ayudándose de la cuerda instalada en fijo. A la izquierda de esta rampa encontramos unas bonitas columnas.

Superada la rampa llegamos a una bifurcación. Se hace un recorrido por una galería con conexión con otra más pequeña en gatera. Ambas finalizan en pasos impenetrables. Inmediatamente después de la bifurcación hay una zona de grandes bloques bastante inestables, que terminan formando una colina dentro de la cueva. Aquí es donde la cavidad alcanza mayores alturas, en torno a los 12 m. y vemos circular una corriente de agua casi pegada a la pared izquierda.

Bajando el caos de bloques a la derecha, encontramos una franja de macarrones y pequeñas estalactitas. Del lateral más derecho en sentido de la marcha, se accede a un ramal de muy corto recorrido con una chimenea ciega, donde encontramos un “eslizón” que probablemente cayó por alguna grieta. Lo que nos indica la cercanía de la superficie en este lugar.  Si el descenso de bloques lo hacemos por el lado izquierdo, seguiremos por la galería principal y daremos con un techo bajo adornado de concreciones diversas. De nuevo la cueva toma dimensiones considerables y por la parte donde discurre el río, llegamos a un paso muy bajo con agua en el suelo, que nos obliga a mojarnos, pero que nos sitúa en la sala final. En este lugar, descubrimos dos lugares con claras filtraciones de óxido de hierro que dan un color naranja a la roca.

Si ascendemos por la zona clástica, podremos acceder también a la sala final superando un entramado de bloques que nos obligan a reptar. En la parte izquierda de la sala donde acaba la cueva, hay una chimenea que no prospera en la exploración y en la derecha, veremos gran cantidad de concreciones de singular belleza. Sobre todo, teniendo en cuenta, que esta es la única cavidad de las exploradas hasta ahora en la Vega del Pas con tal profusión de formaciones litogénicas.

El curso del río sigue algunos metros más, por un paso muy estrecho que nos obliga a mojarnos y que acaba sifonándose en un paso impenetrable. Es en este corto recorrido, es donde vemos nuevamente el óxido de hierro mezclado con diversidad de concreciones

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